viernes, 13 de junio de 2008

Mama no me dejes ir...

Tuve la gran suerte que mi abuela trabajara en el cine, concretamente en el bar del Cine Cristal, Cine de Barrio Auténtico (¡Hola! José Manuel Parada) de aquellos de reestreno con dos pelis: La mala y la buena, que la daban la segunda así te tragabas 'lo peor' primero. Gracias a este detalle en la vida de mi abuela, pude ver lo mejor y lo peor del cine de los 70 con una mención especial a los Westerns y a las películas de Drácula, con el gran Christopher Lee.

Normalmente los sábados íbamos al cine para que mi hermana, a parte de hacer de 'cangura' de su hermana la menor -osea !yo!- tenía encima que ayudar a mi abuela a servir en el bar las Pepsis en botellas de cristal con el cuello infinito -que acababan rodando cine abajo- altramuces, pipas, caramelos Darling que se te pegaban a las muelas y no podías ni decir 'pescaufrito'. Bien, pues habia semanas que daban las famosas pelis de Drácula un personaje que desde siempre me dió un 'morbo' especial... Uno de los días, recuerdo haberlo pasado bastante mal viendo una de esas, que al llegar a casa le dije a mi madre que cuando dieran una peli del Drácula me castigara y no me dejara ir. Pero cuando al cabo de unos meses volvían a dar alguna, le pedía por favor que me dejara pleeeeaseee.

Un recuerdo para Christopher Lee, pero mención especial para mi Gary Oldman en la peli de Coppola.


1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Ay mi cine Cristal!, qué tiempos aquellos, con lo que yo he sío.....
Creo que el último recuerdo que tengo de aquel cine fue el de mi primer beso con lengua ¡puaj!, que asco me dió entonces (claro que ahora no opinaría lo mismo). ¿RECUERDAS QUE ALGUNA VEZ HABÍAMOS VISTO PASAR RATONES POR ENTRE LOS PIES DE LOS ESPECTADORES?. Y míralo ahora, creo que es un centro para ancianos o algo así.